Carta al Creador
Carta al Creador
(en forma de despedida)
Querido Dios:
Gracias por este amanecer,
por las aves que aún cruzan el cielo
como si nada estuviera por terminar,
por los árboles que, firmes,
siguen abrazando la tierra húmeda
sin quejarse del peso de existir.
Gracias por iluminar mi vida,
incluso cuando yo me volví sombra.
Eres la inmensidad,
y yo, una gota suspendida en el viento.
Una gota cansada
de sostener su forma.
Hoy no vengo a pedir,
solo a volver.
A ti.
Al origen.
A ese lugar donde ya no hay eco,
ni cuerpo,
ni memoria.
No quiero ser recordada.
No quiero dejar dolor.
Solo quiero ser parte del todo,
sin nombre,
sin rostro,
sin huella.
No me duele irme.
Me duele quedarme
sabiendo que mi existencia
puede romper a quienes me aman.
Y eso…
eso me pesa más que la ausencia.
No es huida.
Es entrega.
Es el deseo de ser nada,
para no doler más.
Perdón por no tener el valor de quedarme.
Gracias por todo lo hermoso.
Gracias,
por incluso,
haberme permitido escribir esto.
Con amor,
una gota
que vuelve al mar.
Silvia Peña



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